3 peligros de consentir demasiado a tu hijo

Por Rocío Chacón Gómez. SerPadres.com

 

¿Constamente le compras a tu hijo todo lo que pide? ¿Le permites que haga lo que quiera?

“Máma, hoy no me voy a bañar”, “quiero ver televisión toda la tarde”, “me compras….”, esas son algunas de las peticiones o consentimientos que suelen cumplir los padres a sus hijos. Aparentemente parecen pequeños detalles con los que te evitas escuchar llanto, presenciar rabietas y hasta pasar vergüenzas frente a terceras personas.

Acceder a estas y otras solicitudes de tu hijo- aunque no parece- tiene más importancia en su desarrollo de lo que crees. Los especialista en psicología indican que “no frustrar a nuestros hijos es malcriarlos, propiciar a que sean unos consentidos”.

Una de ellas es la directora del Centro de Psicología Álava Reyes, quien no se explica cómo algunos pediatras le dicen a los padres que dejen a sus hijos comer y dormir todo lo que quieran, pues ella cree que es una manera educan hijos acostumbrados a tener a sus padres a sus “pies”, es decir, que si quieren algo, los papás corren a dárselo.

Peligros

1. Persona intolerante: “La frustración que siente tu hijo sobretodo de los dos a cuatro años por no obtener lo que quiere forma parte de su aprendizaje.”, indica Sergi Banús, psicólogo clínico infantil.

En tanto, el especialista te aconseja que si consientes a tu niño en todo lo que pide estarás formando una persona intolerante. En el futuro, él o ella no sabrán cómo esforzarse para lograr lo que quieren.

2. Adolescentes deprimidos: Según crezca el nivel de exigencia aumentará. Por ejemplo, de un simple juguete pasará al teléfono de última generación. Si él nota que no lo compras llegará a ser tan agresivo que no podrá manejar sus emociones. “Con esa actitud solo estarás criando adolescentes deprimidos”, dice Banús.

“Cuando se mima a un niño para evitar escuchar llanto, dolor y frustración, lo que se hace es condenarlo. Si los consentimos en todo no les estamos ayudando a crecer. Lo bueno en su desarrollo es que sean capaces de encontrar lo que quieren con sus propios recursos, que se esfuercen”, cree la terapeuta infantil Cristina García.

3. Ansiedad: El tenerlo todo, por ejemplo los juguetes no tiene tiempo para jugar con todos y lo que hace es perderse entre el montón. Según Alfonso Ladrón, psicólogo clínico infantil, en ciertos momentos debes crearle frustración a tu hijo para que pueda sobrevivir dentro de la sociedad.

¿Cómo reaccionar?

La psicóloga Susana de Cruylles indica que tu papá y tu mamá deben mostrarse de acuerdo ante la dedición que tomen. Nunca muestren inseguridad porque lo que provocan en tu niño es que no se vea forzado a cambiar su conducta e insistirá en convercer alguna de las partes.

Si tu hijo hace una rabieta debes:

1. No amenazarle, háblele con cariño.
2. No endurezcas tu cara manifestando enojo.
3. Mantén la serenidad.
4. Marca distancia física.
5. Dile que estás enfadada con su comportamiento pero, no con él.
6. Debes estar tranquila para que note que tienes sentimientos y que estás triste con su manera de actuar.

7 tips para evitar que tus hijos abusen de los videojuegos

 Por: Ser Padres

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Discutir con nuestros hijos para que dejen por un rato los videojuegos o dediquen tiempo a otras actividades se ha convertido en rutina diaria en muchas casas. No solo tienen muchas dificultades para controlar el tiempo que dedican a este hobby, sino que frecuentemente deriva en berrinches y pataletas. Y, en algunas ocasiones, nuestros hijos responden de manera agresiva.

Palo Alto Medical Foundation ha recopilado una serie de datos preocupantes, como por ejemplo, que los jóvenes dedican cerca de 7 horas y media a entretenimiento audiovisual (TV, ordenador, videojuegos…); o que existe una relación entre jugar a videojuegos y el desarrollo de comportamientos violentos. Asimismo, CNN México se hizo eco de un estudio publicado por Pediatrics, que afirma que los niños que dedican más de 2 horas diarias a la PlayStation y demás tienen 67% más de posibilidades de desarrollar problemas de atención.

A continuación, te damos 7 estrategias para que puedas limitar el tiempo que tus hijos dedican a los videojuegos:

  1. Déjale jugar durante una semana y anota las horas que dedica. Al final de la semana siéntate con él, y hazle saber de manera sencilla y directa las horas que ha perdido, y que podría haber dedidaco a otra actividad.
  2. Establece un horario y reglas. Repítelas siempre antes de que empiece a jugar. Por ejemplo, pacta que pueda jugar 30 minutos cada día, siempre y cuando haya terminado los deberes.
  3. Hacer que entiendan las expectativas. Si no cumple lo establecido, dale una advertencia y explique qué le sucederá si continúa actuando así. Por ejemplo, si se niega a apagar la PlayStation, dile: “Si no está apagada en 30 segundos, perderás el privilegio de jugar mañana”.
  4. Propón alternativas. Lleva a tu hijo y sus amigos a realizar actividades al aire libre. Es una opción que le hará la competencia a pasar la tarde en casa frente al ordenador y estimulará sus habilidades socialización, que disminuyen con el uso abusivo de la consola.
  5. Dile a tu hijo que te enseñe un videojuego y juega con él. De esta manera, conocerás más sobre la actitud que tiene cuando juega: si es tranquilo, si es competitivo, si es agresivo, si se lo toma realmente en serio… Así podrás detectar a tiempo si tu pequeño tiene un problema serio, como no poder distinguir entre realidad y ficción. Por otro lado, tu hijo escuchará más lo que tengas que decir acerca de la Xbox.
  6. Quítale su videojuego más preciado. Averigüe cuál es su videojuego favorito (probablemente Minecraft) y dile que si juega más de lo acordado, se lo vas a quitar. Deberás indicar por cuánto tiempo se lo quitarás, sea por unos minutos o una hora. Esto puede funcionar bien con niños pequeños.
  7. Presta atención a la clasificación del juego y a la descripción de contenidos. No compres ni permitas que tu hijo se entretenga con un juego clasificado para niños más mayores o cuyo contenido haya sido categorizado como violento.

Finalmente, siempre elogie el buen comportamiento para animarlo a que lo repita.

Obesidad infantil: haciendo ejercicio con tus hijos

Por Editores Ser Padres

El ejercicio es una manera fácil de combatir la obesidad infantil y esta activad puede ser muy divertida y una buena oportunidad para pasar un rato agradable en familia.

¿Cuánto ejercicio hace tu familia? De acuerdo a la AHA, los adultos necesitan alrededor de 30 minutos de ejercicios diarios cinco días por semana y los niños incluso más – alrededor de 60 minutos de ejercicio o juegos activos al día. El hacer ejercicios en familia es una excelente manera de hacer que todos se involucren y estén al tanto de su salud.

El pasar tiempo con tus niños les ayudará a ver la importancia de llevar un estilo de vida saludable. Aquí hay algunos consejos que ayudarán a tu familia a fortalecerse mientras se divierte:

* Juega en el parque: Lleva a tus hijos al parque local y corran, brinquen, y jueguen juntos. Cuando vean que se divierten.

* Haz paseos familiares: Caminar juntos en familia, ya sea antes o después de cenar, creará unión entre ustedes. Caminar es un ejercicio de bajo impacto que casi todos pueden hacer.

* Baila con tu familia: Pídele a tus hijos que elijan sus canciones favoritas y haz una lista con ellas; baila en la mañana, tarde o noche. Así pondrán a trabajar el corazón y al mismo tiempo crearán grandes momentos para recordar.

* Inscríbete a una carrera familiar: Busca eventos en tu comunidad para beneficiar a tu caridad favorita y enséñales a tus hijos la importancia de hacer ejercicios y ayudar a otros.

JUEGOS AL AIRE LIBRE SERVIRÍA A LOS NIÑOS A COMBATIR LA OBESIDAD Y A OBTENER MAYORES LOGROS ACADÉMICOS

Por: Laura Vélez. Redactora de Guiainfantil.com

La sociedad va cambiando y de nosotros depende aprovechar aquellas cosas que nos benefician y frenar las posibles consecuencias de los cambios negativos. Es un hecho que los niños tienden a quedarse en casa en sus ratos de ocio y que cada vez más prefieren divertirse con la consola o con el ordenador antes que salir a la calle.

Los peligros de seguridad a los que pueden enfrentarse en la calle no son una excusa para mantener a los niños encerrados en casa viendo la televisión. Queremos recuperar los juegos infantiles en la calle porque aportan muchos beneficios tanto a los pequeños como a los mayores.

Ventajas de que los niños jueguen al aire libre

Los niños y los bebés deberían estar en contacto con la calle y también con la naturaleza para que aprendan a interactuar con el entorno que les rodea desde bien pequeños. En esta aventura de jugar al aire libre no tienen por qué estar solos, sino que es mucho mejor compartir los juegos en familia. Porque los beneficios de jugar al aire libre son muchos.

– Ejercicio. Jugar al aire libre previene la obesidad infantil, una enfermedad cada vez más frecuente en esta sociedad sedentaria que estamos creando para nuestros niños. Apagar el televisor, levantarse del sofá y salir a la calle a patinar o a jugar al balón, por ejemplo, son actividades de lo más recomendables para toda la familia.

– Creatividad. Es indudable que los juegos al aire libre potencian la energía de los niños, pero también su creatividad. El factor sorpresa es determinante en los juegos que tienen lugar en la calle porque no se puede controlar todo el entorno. Esto favorece la imaginación y el desarrollo de la creatividad en los niños, que tienen que agudizar el ingenio mucho más que en los juegos de casa.

– Autonomía. Además de ser más creativos, los niños que juegan habitualmente al aire libre son más autónomos e independientes. Esto que puede ocasionar más de una duda a los padres superprotectores, es una de la herramientas fundamentales con la que los niños sabrán cómo hacer frente a los problemas y encontrar las soluciones por sí mismos.

– Relaciones sociales. Muchas veces hemos hablado de la necesidad de favorecer las relaciones sociales entre los niños. Los niños solitarios y tímidos pueden encontrar un buen estímulo para desarrollar sus habilidades sociales en estos juegos al aire libre si se lo presentamos como una rutina habitual.

– Unión familiar. Además de los beneficios para los niños, jugar al aire libre es una de las mejores formas de unión familiar. Momentos inolvidables compartidos por toda la familia donde dedicar a nuestros hijos lo mejor que podemos dedicarles que es tiempo y atención de calidad.

El secreto para criar a una niña feliz y segura de sí misma

 

Por Kristyn Kusek Lewis, de serpadres

Por desgracia, todos esos grandes logros acarrean una desventaja. “Es verdad que a las niñas les va excelente en teoría, pero cuando miramos lo que llamamos el ‘currículo interno’, no vemos la misma historia de éxito”, relata Simone Marean, cofundadora y directora ejecutiva de Girls Leadership, una organización nacional sin fines de lucro que brinda servicio a niñas desde el preescolar hasta 12º grado, y también a sus familias y educadores. Si bien los niveles de logros académicos de las niñas se han elevado al punto en que ahora superan a los niños en forma sistemática, también han aumentado sus índices de estrés, ansiedad y depresión. Un estudio de la Administración de Servicios para Abuso de Sustancias y Salud Mental descubrió que las niñas tienen tres veces más episodios depresivos que los varones, y la proporción de niñas que informaron sentirse deprimidas casi se triplicó en apenas un año. En otras palabras, las niñas están haciendo todo lo posible para desarrollarse al máximo, pero no lo disfrutan. Y esta “brecha de bienestar” debería ser el foco de padres y maestros, apunta Marean. Al igual que tú, yo quiero que mis hijas tengan oportunidades ilimitadas. Pero, más que nada, deseo que sean felices… y una gran parte de ello significa asegurarse que estén preparadas para cualquier desafío que deban enfrentar algún día. Con ese espíritu, hablé con algunos de los principales ejecutores de cambios de nuestro país, personas que procuran asegurarse de que las niñas ingresen a la edad adulta sintiéndose bien con ellas mismas. Quería descubrir qué pueden hacer los padres para ayudar a sus hijas a desarrollarse. Y ahora comparto lo que aprendí.

Antes que nada, conoce cuál es tu impacto

Funny family! Mother and her child daughter girl with a paper accessories. Beauty funny girl holding paper glasses on stick. Beautiful young woman holding paper glasses on stick.Puede ser fácil olvidar que los padres, en particular las madres, son una influencia poderosa. Incluso los adolescentes, a quienes suponemos fácilmente dominados por la presión de los pares, reconocen que su mamá es quien más importa: según una encuesta realizada por Keds and Girls Leadership sobre casi 1,100 niñas de entre 13 y 18 años, el 63 por ciento de las niñas que informan que tienen un modelo a seguir dicen que es su mamá, y un 48 por ciento recurre a su madre en busca de apoyo cuando tiene un problema. Solo un 15 por ciento acude primero a sus amigos para pedir consejos. Las más pequeñas dependen aún más de su mamá: “Las niñas de primaria pueden relacionarse con sus amigas durante el día, pero su mamá es el refugio seguro”, declara Robyn Silverman, Ph.D., experta en crianza del condado de Morris, Nueva Jersey, quien presenta talleres sobre cómo criar hijos seguros de sí mismos. Es muy probable que seas todo para tu hija, incluso su principal modelo a imitar. En muchos informes, se ha descubierto que la forma en que actúa una madre frente a su hija influye en gran medida en la conducta de la niña, y hay formas de modelar una imagen saludable de una misma que beneficie a ambas. Lo primero es observar lo que decimos, especialmente las habladurías.

“La intimidación no se acaba después de la infancia”, indica Stacey Radin, Psy.D., coautora de Brave Girls y Directora Ejecutiva y fundadora de Unleashed, una organización sin fines de lucro para niñas adolescentes de la ciudad de Nueva York.

“Las llamadas ‘chicas malas’ crecen, y la forma en que tú trates a otras personas o hables de ellas es un buen indicador de cómo lo hará tu hija”. Y no solo se trata de lo que dices, sino de cómo lo dices. “Las mujeres muchas veces hablamos en forma de preguntas o comenzamos con una advertencia como: ‘No estoy segura de que sea correcto, pero…’”, señala Rachel Thomas, presidente de LeanIn.org, la organización que creó la campaña Ban Bossy con las Niñas Exploradoras para fomentar el liderazgo. “Habla con convicción y alienta a tu hija a hacer lo mismo. Mi hija de 8 años balbucea como un bebé cuando no está segura de algo, y yo le recuerdo que tiene cosas importantes para decir pero que las personas tal vez no la tomen en serio si usa ese tono. Incluso en LeanIn.org nos desafiamos a cuestionarnos cuando hablamos”. Lo que haces sin decirlo también importa, en particular lo que se relaciona con la imagen corporal, ya que las investigaciones demuestran que la forma en que la madre considera su propia apariencia determina, en gran medida, cómo se siente la hija sobre la suya. En un estudio reciente de Dove a 2,000 mamás en el Reino Unido, se informó que niñas pequeñas, de incluso 7 años, imitaban conductas maternas como meter el estómago o describirse como gordas.

Hay una forma de revertirlo: comienza a moverte. Cuando tu hija te ve salir a correr, bailan juntas en la sala o la ayudas a trepar un muro para escalar en el patio de juegos, le estás enseñando a amar su cuerpo. Por último, así como mamá es importante, no se puede desmerecer la significación de papá o de una figura paterna. La Dra. Meg Meeker, autora de Strong Fathers, Strong Daughters, dice que las niñas siguen el ejemplo de los hombres en sus vidas desde que son pequeñas, y la atención que reciben (o no) influye en todo, desde buscar la aprobación de los varones hasta encontrar su orientación profesional. “En mi experiencia, los niños por lo general creen que el amor de mamá no es negociable y lo dan por sentado”, asegura la Dra. Meeker. “Pero, por alguna razón, el amor de papá no es igual, aun cuando se trate de un papá excelente, y por eso es fundamental que él comunique a su hija que la ama”. Los papás deberían elogiar el carácter de sus hijas en lugar de hacerles cumplidos únicamente por su aspecto. Dice la Dra. Meeker: “Cuando mencionas lo paciente que es con un hermano menor, por ejemplo, eso demuestra que ves quién es ella”. Es esencial que tengan tiempo los dos solos: “Muchos papás, y en particular los que están solos o divorciados, creen que una salida con su hija tiene que ser sensacional. Pero hacer juntos las compras de comestibles, lavar el auto u otras tareas domésticas le demuestran que valoras su compañía en el contexto de tu vida”.

 Ayúdala a sentirse única

A girl strikes a confident pose.Muy bien: prepárate. Entre la escuela primaria y la secundaria, la autoestima de una niña baja 3.5 veces más que la de un niño, según descubrió la Asociación Estadounidense de Mujeres Universitarias, una organización nacional dedicada a mejorar las vidas de las mujeres y sus familias mediante apoyo, educación, filantropía e investigación. ¿Cuál es el antídoto? Estimula la individualidad de tu pequeña hija y sentarás bases que serán su andamiaje emocional mientras ingresa a los años de la preadolescencia y adolescencia, que son más complicados. “Es en la adolescencia cuando las niñas comienzan a entender de verdad su identidad como separada de la de sus padres, y entonces ensayarán distintos tipos, como el ‘payaso de la clase’ o la ‘renegada’”, explica la Dra. Radin. “Pero si ya tienen un fuerte sentido de sí mismas, les será mucho más fácil atravesar la adolescencia”.

Pon en juego múltiples recursos cuando alientes a tu hija a descubrir sus pasiones. Durante una visita a la biblioteca, no la empujes hacia Pinkalicious. Aun cuando tu hija sea muy femenina, ¿quién dice que no le encantaría también un atlas mundial? En lugar de inscribirla en clases de gimnasia porque lo hacen todas, preséntale una variedad de opciones y espera a ver qué elige. Cuando demuestre interés por algo, dale muchas oportunidades para explorarlo. Es clave ayudarla a pulir sus intereses cuando sean diferentes de los del resto de la familia. Según la Dra. Silverman, “Algunas niñas tienen talentos obvios, pero otras necesitan ayuda para destacarse (por ejemplo, esa que nació en una familia de atletas pero que no es tan coordinada)”. “Una vez trabajé con una mamá que jugaba al fútbol. A su hija no le interesaba este deporte pero le encantaba nadar, y se destacó cuando la mamá la anotó en el equipo de natación. Parece obvio, pero puede ser difícil para las mamás cuando no son las mentoras. En lugar de eso, ten en cuenta que a veces serás el puente que conecta a tu hija con los que saben”.

Elogia su imperfección

Te sorprendería saber que una de las mejores formas de fortalecer la confianza de tu hija es dejar que se equivoque. La teoría es que se prepara a las niñas en forma involuntaria para que se vuelvan perfeccionistas cuando se las elogia por su conducta de “buena niña”, por lo que aprenden rápidamente que cometer errores significa “no ser lo suficientemente buena”. Esto se vuelve problemático porque los investigadores han descubierto que es el propio proceso de asumir riesgos y equivocarse lo que genera seguridad, según explica Katty Kay, presentadora principal del programa World News America de la BBC y coautora de The Confidence Code. “Tendemos a facilitar las vidas de nuestros hijos resolviendo cosas por ellos, porque estamos desesperados para que tengan éxito. Pero cuando una le dice a una hija que puede lograr ‘cualquier cosa’, ella no tiene evidencia que apoye esto porque no ha tenido que esforzarse para lograr nada”, advierte Kay. Muéstrale a tu hija que los errores son una parte normal de la vida. Relata (¡con frecuencia!) tus propios tropiezos, aun cuando se trate de algo menor, como dejar caer el teléfono, y dale oportunidades de cometer pequeños errores. Kay las llama tareas como “freír un huevo”: “Haz una lista de las pequeñas cosas que puedas enseñarle a hacer por su cuenta, como freír un huevo. El proceso de aprender mediante prueba y error desarrollará su confianza”. O intenten algo nuevo juntas: experimentar con un pastel diferente, tomar una clase de artes marciales… algo en lo que puedan “hacer lío” juntas solo por diversión.

 Incúlcale confianza social

happy sweet little school girl carrying schoolbag backpack and books smiling in education and back to school concept isolated on white backgroundEn este preciso momento, lo más destacado en la vida social de tu hija es ser la primera de la fila, pero las situaciones sociales difíciles comienzan antes de lo que crees. Una investigación de la Universidad Behrend, en Penn State Erie, demuestra que, en promedio, la mitad de los niños y adolescentes, entre los cuales hay una desproporcionada cantidad de niñas, experimentan “agresión relacional” (es decir, cuando en forma intencional algunos niños excluyen a otro o coaccionan a otros niños para dejar a alguien fuera) al menos una vez al mes desde 5º a 12º grado. Hay algo aún más inquietante: en un estudio de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo, se demostró que la conducta comienza en pequeños de 2 años y medio. “El conflicto es inevitable en la vida de un niño”, analiza Rosalind Wiseman, autora del libro Queen Bees and Wannabes, un éxito en ventas. “Y por esa misma razón, necesitas enseñarle a tu hija cómo manejarlo”. La primera forma de hacerlo es mostrarle que está bien expresar una gama completa de emociones. Señala Marean: “Como las niñas a menudo demuestran mucha emoción, creemos en forma errónea que son emocionalmente inteligentes”. “Pero las niñas aprenden a muy temprana edad a cuidar primero de las emociones de los otros. Creen que se espera que estén siempre felices y entusiasmadas, y minimizan los llamados ‘malos sentimientos’, como celos, ira o inseguridad”.

La senadora estadounidense Kirsten Gillibrand (demócrata, Nueva York) se explaya sobre esto. “Las emociones son una herramienta de un poder increíble, y necesitamos enseñar a las mamás y a las niñas que cuando se sienten enfadadas o molestas, es una señal de que algo es importante para ellas, y deberían expresarlo”, declara la senadora, quien atribuye a su abuela y a su madre haberle enseñado a hacer que se oiga su voz. En primer lugar, lleva el enojo a un plano normal, contándole a tu hija cosas que te hayan molestado, en una versión apta para su edad. Marean recomienda buscar oportunidades de construir el lenguaje emocional de las más pequeñas: “Cuando lee un libro o juega con las muñecas o animales de peluche, pregúntale ‘¿Por qué X se siente así?’ o ‘¿Crees que X necesita un abrazo?’”Cuando tu hija se enfrente a problemas sociales (por ejemplo, no la invitan a una fiesta de cumpleaños), no lo ignores ni insistas en que no es importante. Eso solo le indica que sus sentimientos no son válidos. Lo mismo se aplica para los varones: “Me molesta cuando los padres le dicen a su hija que un niño la trata mal porque gusta de ella”, confiesa Wiseman. “Establece un precedente sumamente dañino, ya que enseña a la niña que ser maltratada significa que le agrada a la otra persona, y que por lo tanto debería aceptar esa conducta”. En lugar de eso, hablen del tema. Considera hacer que tu hija participe en un grupo, ya sea un equipo deportivo, las niñas exploradoras o amigos que se reúnen para una clase semanal de arte. La Dra. Radin destaca que es probable que especialmente las niñas expresen independencia y orgullo cuando trabajan con otros niños en un objetivo común, aun cuando sea tan simple como armar un collage.

Los deportes en equipo pueden ser particularmente beneficiosos para las niñas, porque ganar y perder enseña resiliencia. De hecho, en una encuesta en línea a 400 ejecutivas de todo el mundo, el 94 por ciento había participado en deportes y el 74 por ciento manifestó que habían influido en su potencial profesional. Por último, aunque pueda sonar trillado, en todos los desafíos que puede enfrentar una niña y todo el esfuerzo que pones en ayudarla a hallar su camino, no hay nada más básico ni poderoso que tu amor incondicional. Afirma la Dra. Meeker: “Más que nada, los niños necesitan saber las respuestas a tres preguntas:

¿Qué opinas de mí? ¿Me entiendes? ¿Cuáles son tus esperanzas para mí?”. Responde a tu hija esas preguntas y su futuro será más brillante que nunca.

LA ACTIVIDAD FISICA EN NIÑOS Y JOVENES

Fuente: who.int

Niveles recomendados de actividad física para la salud de 5 a 17 años

Para los niños y jóvenes de este grupo de edades, la actividad física consiste en juegos, deportes, desplazamientos, actividades recreativas, educación física o ejercicios programados, en el contexto de la familia, la escuela o las actividades comunitarias. Con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares y la salud ósea y de reducir el riesgo de ENT, se recomienda que:

  • Los niños y jóvenes de 5 a 17 años inviertan como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa.
  • La actividad física por un tiempo superior a 60 minutos diarios reportará un beneficio aún mayor para la salud.
  • La actividad física diaria debería ser, en su mayor parte, aeróbica. Convendría incorporar, como mínimo tres veces por semana, actividades vigorosas que refuercen, en particular, los músculos y huesos.

Actividad física para todos

Estas recomendaciones son válidas para todos los niños sanos de 5 a 17 años, salvo que coincidan dolencias médicas específicas que aconsejen lo contrario.

Se habla de acumulación para referirse a la meta de dedicar en total 60 minutos diarios a realizar alguna actividad, incluida la opción de dedicar a distintas actividades intervalos más cortos (por ejemplo dos sesiones de 30 minutos) y sumar esos intervalos.

Siempre que sea posible, los niños y los jóvenes con discapacidad deberán seguir también esas recomendaciones. Sin embargo, tendrán que hablar con su proveedor de salud para conocer el tipo y cantidad de actividad física adecuado para ellos teniendo en cuenta su discapacidad.

Estas recomendaciones son válidas para todos los niños y jóvenes independientemente de su sexo, raza, origen étnico o nivel de ingresos.

En el caso de los niños y jóvenes inactivos, se recomienda un aumento progresivo de la actividad para alcanzar finalmente el objetivo indicado más arriba. Es conveniente empezar con una actividad ligera y aumentar gradualmente con el tiempo la duración, la frecuencia y la intensidad. También hay que señalar que si los niños no realizan ninguna actividad física, cualquier actividad inferior a los niveles recomendados será más beneficiosa que no hacer nada en absoluto.

Efectos beneficiosos de la actividad física en los jóvenes

La realización de una actividad física adecuada ayuda a los jóvenes a:

  • desarrollar un aparato locomotor (huesos, músculos y articulaciones) sano;
  • desarrollar un sistema cardiovascular (corazón y pulmones) sano;
  • aprender a controlar el sistema neuromuscular (coordinación y control de los movimientos);
  • mantener un peso corporal saludable.

La actividad física se ha asociado también a efectos psicológicos beneficiosos en los jóvenes, gracias a un mejor control de la ansiedad y la depresión.

Asimismo, la actividad física puede contribuir al desarrollo social de los jóvenes, dándoles la oportunidad de expresarse y fomentando la autoconfianza, la interacción social y la integración. También se ha sugerido que los jóvenes activos pueden adoptar con más facilidad otros comportamientos saludables, como evitar el consumo de tabaco, alcohol y drogas, y tienen mejor rendimiento escolar.