Razones por las que limitar el uso de aparatos electrónicos a niños menores de 12 años

Por Rocío Chacón Gómez de SerPadres

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Es probable que tu hijo tenga al alcance un móvil, computadora o tablet, sin embargo este tipo de aparatos electrónicos no son recomendados para niños menores de 12 años.

De acuerdo con Niddal Ezzy, médico del Hospital de Pedriatría en Jalisco, la luz que emiten estos dispositivos alteran el ciclo del sueño en los pequeños, así lo mencionó en un artículo de El Universal. 

Por su parte, la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría establecen que si tienes un hijo de 0 a 2 años, por ningún motivo deberías ofrecerle el contacto con la tecnología, si va de los 3 a 5 años déjale que la use por una hora y de 6 a 18 años hasta dos horas por día.

Por estas razones no deberían utilizarse:

1.Problemas de aprendizaje

La especialista Cris Rowan explica que entre los 0 a 2 años el cerebro de un niño se triplica, y continúa su proceso de desarrollo hasta que alcanza los 21.

Una manera de enseñar disciplina con amor es evitar el uso de la tecnología pues se asocia a déficit de atención, problemas de aprendizaje, rabietas y aumento de la impulsividad, según dice la experta.

2. Retraso en el desarrollo

Cuando un niño agarra un aparato tecnológico, tiende a sentarse. Al restringir el movimiento retrasa su desarrollo, afecta su alfabetización y el rendimiento para aprender.

3. Promueve la obesidad

El sobrepeso está asociado con una mala alimentación y escasa actividad física. La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que los niños no tienen la facilidad de elegir lo que comen. Asimismo, tienen la capacidad limitada para entender las consecuencias en el futuro.

Cuando tu hijo está inmerso en los videojuegos o la televisión durante horas, tiene hasta un 30% más de posibilidades de aumentar de peso y padecer diabetes.

4. Problemas al dormir

Rowan indica que el 60% de los padres de familia no supervisan el uso de tecnología de sus hijos, y que el 75% permiten que la tengan en sus habitaciones.

5. Más agresivos

Que tu tarea al educar en valores no se vea perjudicada por esta causa. La exposición a contenidos violentos provocará que tu hijo se vuelva agresivo. En estos aparatos encontrará videos con sexo explícito, peleas o agresiones.

 6. Disminución en la concentración

Estar pendiente de redes sociales, series de televisión o  videojuegos favoritos, hará que los niños pierdan su concentración.

 7. Adicción

El ejemplo comienza de casa. Si deseas que tu hijo no se convierta en un adicto a la tecnología, no le des méritos. Dedícale tiempo pues si nota que no le pones atención se unirá a su dispositivo. El vínculo será fuerte.

3 peligros de consentir demasiado a tu hijo

Por Rocío Chacón Gómez. SerPadres.com

 

¿Constamente le compras a tu hijo todo lo que pide? ¿Le permites que haga lo que quiera?

“Máma, hoy no me voy a bañar”, “quiero ver televisión toda la tarde”, “me compras….”, esas son algunas de las peticiones o consentimientos que suelen cumplir los padres a sus hijos. Aparentemente parecen pequeños detalles con los que te evitas escuchar llanto, presenciar rabietas y hasta pasar vergüenzas frente a terceras personas.

Acceder a estas y otras solicitudes de tu hijo- aunque no parece- tiene más importancia en su desarrollo de lo que crees. Los especialista en psicología indican que “no frustrar a nuestros hijos es malcriarlos, propiciar a que sean unos consentidos”.

Una de ellas es la directora del Centro de Psicología Álava Reyes, quien no se explica cómo algunos pediatras le dicen a los padres que dejen a sus hijos comer y dormir todo lo que quieran, pues ella cree que es una manera educan hijos acostumbrados a tener a sus padres a sus “pies”, es decir, que si quieren algo, los papás corren a dárselo.

Peligros

1. Persona intolerante: “La frustración que siente tu hijo sobretodo de los dos a cuatro años por no obtener lo que quiere forma parte de su aprendizaje.”, indica Sergi Banús, psicólogo clínico infantil.

En tanto, el especialista te aconseja que si consientes a tu niño en todo lo que pide estarás formando una persona intolerante. En el futuro, él o ella no sabrán cómo esforzarse para lograr lo que quieren.

2. Adolescentes deprimidos: Según crezca el nivel de exigencia aumentará. Por ejemplo, de un simple juguete pasará al teléfono de última generación. Si él nota que no lo compras llegará a ser tan agresivo que no podrá manejar sus emociones. “Con esa actitud solo estarás criando adolescentes deprimidos”, dice Banús.

“Cuando se mima a un niño para evitar escuchar llanto, dolor y frustración, lo que se hace es condenarlo. Si los consentimos en todo no les estamos ayudando a crecer. Lo bueno en su desarrollo es que sean capaces de encontrar lo que quieren con sus propios recursos, que se esfuercen”, cree la terapeuta infantil Cristina García.

3. Ansiedad: El tenerlo todo, por ejemplo los juguetes no tiene tiempo para jugar con todos y lo que hace es perderse entre el montón. Según Alfonso Ladrón, psicólogo clínico infantil, en ciertos momentos debes crearle frustración a tu hijo para que pueda sobrevivir dentro de la sociedad.

¿Cómo reaccionar?

La psicóloga Susana de Cruylles indica que tu papá y tu mamá deben mostrarse de acuerdo ante la dedición que tomen. Nunca muestren inseguridad porque lo que provocan en tu niño es que no se vea forzado a cambiar su conducta e insistirá en convercer alguna de las partes.

Si tu hijo hace una rabieta debes:

1. No amenazarle, háblele con cariño.
2. No endurezcas tu cara manifestando enojo.
3. Mantén la serenidad.
4. Marca distancia física.
5. Dile que estás enfadada con su comportamiento pero, no con él.
6. Debes estar tranquila para que note que tienes sentimientos y que estás triste con su manera de actuar.

Cómo acabar con los miedos de tu pequeño

Escrito por Rebecca Felsenthal Stewart de Parents Magazine
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Nosotros tenemos unos libros en el cuarto de mi hijo Noah, de 2 años y medio, que él me pidió que los devolvieramos a la librería. Estos son todos aquellos que tengan un personaje que le da miedo, sea un animal, una bruja o un monstruo.

A los niños pequeños (toddler) les asusta todo aquello que perciban como un atentado contra su seguridad, como ruidos fuertes o los perros. Esta ansiedad, casi siempre se va cuando ganan más confianza en sí mismos e independencia. Pero otros son creados por su imaginación cuando llegan a los dos años. “Para tenerle miedo a un monstruo, tienes que evocar algo que realmente no está ahí”, dice la doctora Donna B. Pincus, directora del programa Child and Adolescent Fear and Anxiety Treatment Program de Universidad de Boston y autora del libro Growing Up Brave. Ayúdalo a combatir sus miedos de esta forma.

 

Truenos
Un ruido alto e impredecible puede resultar impresionante para un niño. Cuando le cambie la cara al escuchar el trueno, dile, “sonó como un gran estruendo, ¿verdad? A mí me hizo saltar”. Explícale que las tormentas son nomarles, que hay días soleados y otros de lluvia. Para prepararse para el próximo haz un “baile del trueno”, para que lo asocie con un juego, no con algo que le produzca ansiedad. Esto sugiere la psicóloga infantil Lawrence Cohen, autora del libro The Opposite of Worry. Cuando vuelva a ocurrir abrázalo y llévalo cerca de una ventana para que vea lo que está pasando.

 

Perros
Es normal que tu niño se asuste cuando vea al perro del vecino. El perro puede lamerlo o ladrarle. Déjale saber que con estos gestos, los perros están tratando de ser amistosos. Pregúntale al dueño si lo puede acariciar. Luego enséñale a tu pequeño a entablar confianza antes de que le toque la cabeza al animal. Deja que el perro te huela la mano primero y luego ve demostrándole a tu hijo cómo hacerlo. Se paciente.

 

Hora del baño
Muchos niños pequeños se asustan en la bañera o tina, porque tienen la preocupación de que se pueden ir junto con el agua por la tubería. Para evitar esto, llena la bañera con una o dos pulgadas de agua y déjalo jugar con algunos juguetes especialmente diseñados para el agua. Muéstrale que los juguestes no se van por la tubería. Algunos se asustan si les cae jabón en la cara, busca la manera de enjugarle el pelo y secarlo con la toalla rápidamente. Usa burbujas, juguetes o libros para a prueba de agua. “Cuando tu pequeño está haciendo algo creativo, se distrae de los miedos”, explica Cohen.

 

Disfraces enormes de personajes
Aunque pienses que tu niño se emocionará al ver a Mickey o a Minnie Mouse en persona, puede ser que le de miedo cuando los vea. La vestimenta puede intimidarlos, expecialmente porque sus brazos y partes del cuerpo puede lucir gigantes. “Las expresiones de estos muñecos no cambian, eso puede causar confusión o estrés en un niño”, dice la doctora Pincus. Si usted está usando el disfraz, quítese la máscara y explíquele es solo un traje. Si está en un lugar público salude a la persona que está usando el disfraz con una palpada en el aire y pregúntele a su niño si lo quiere saludar.

Criaturas nocturnas
No te sorprendas si no se quiere dormir, porque tiene miedo a quedarse solo en su cuarto que está oscuro. “Los fantasmas y los monstruos pueden parecer muy reales para ellos”, dice la psicóloga Cohen. Una luz de noche (night light) puede ser muy buena porque da luz al cuarto y lo hace un lugar más seguro. Asimismo, una sábana o un muñeco que le guste. Procura crearle una rutina antes de dormir; leer libros, cantar y abrazarlo lo audará a relajarse.

7 tips para evitar que tus hijos abusen de los videojuegos

 Por: Ser Padres

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Discutir con nuestros hijos para que dejen por un rato los videojuegos o dediquen tiempo a otras actividades se ha convertido en rutina diaria en muchas casas. No solo tienen muchas dificultades para controlar el tiempo que dedican a este hobby, sino que frecuentemente deriva en berrinches y pataletas. Y, en algunas ocasiones, nuestros hijos responden de manera agresiva.

Palo Alto Medical Foundation ha recopilado una serie de datos preocupantes, como por ejemplo, que los jóvenes dedican cerca de 7 horas y media a entretenimiento audiovisual (TV, ordenador, videojuegos…); o que existe una relación entre jugar a videojuegos y el desarrollo de comportamientos violentos. Asimismo, CNN México se hizo eco de un estudio publicado por Pediatrics, que afirma que los niños que dedican más de 2 horas diarias a la PlayStation y demás tienen 67% más de posibilidades de desarrollar problemas de atención.

A continuación, te damos 7 estrategias para que puedas limitar el tiempo que tus hijos dedican a los videojuegos:

  1. Déjale jugar durante una semana y anota las horas que dedica. Al final de la semana siéntate con él, y hazle saber de manera sencilla y directa las horas que ha perdido, y que podría haber dedidaco a otra actividad.
  2. Establece un horario y reglas. Repítelas siempre antes de que empiece a jugar. Por ejemplo, pacta que pueda jugar 30 minutos cada día, siempre y cuando haya terminado los deberes.
  3. Hacer que entiendan las expectativas. Si no cumple lo establecido, dale una advertencia y explique qué le sucederá si continúa actuando así. Por ejemplo, si se niega a apagar la PlayStation, dile: “Si no está apagada en 30 segundos, perderás el privilegio de jugar mañana”.
  4. Propón alternativas. Lleva a tu hijo y sus amigos a realizar actividades al aire libre. Es una opción que le hará la competencia a pasar la tarde en casa frente al ordenador y estimulará sus habilidades socialización, que disminuyen con el uso abusivo de la consola.
  5. Dile a tu hijo que te enseñe un videojuego y juega con él. De esta manera, conocerás más sobre la actitud que tiene cuando juega: si es tranquilo, si es competitivo, si es agresivo, si se lo toma realmente en serio… Así podrás detectar a tiempo si tu pequeño tiene un problema serio, como no poder distinguir entre realidad y ficción. Por otro lado, tu hijo escuchará más lo que tengas que decir acerca de la Xbox.
  6. Quítale su videojuego más preciado. Averigüe cuál es su videojuego favorito (probablemente Minecraft) y dile que si juega más de lo acordado, se lo vas a quitar. Deberás indicar por cuánto tiempo se lo quitarás, sea por unos minutos o una hora. Esto puede funcionar bien con niños pequeños.
  7. Presta atención a la clasificación del juego y a la descripción de contenidos. No compres ni permitas que tu hijo se entretenga con un juego clasificado para niños más mayores o cuyo contenido haya sido categorizado como violento.

Finalmente, siempre elogie el buen comportamiento para animarlo a que lo repita.

Por qué no debes hacerle los deberes a tu hijo

Por: eresmama

Realizar las tareas escolares de los hijos ni aumenta su capacidad de trabajo ni su disciplina, además les impide aprender algo nuevo. Te explicamos por qué no debes hacer los deberes a tu hijo. No te lo pierdas.

Los deberes forman parte del aprendizaje

Hacer los deberes es una labor y una responsabilidad de los hijos. Pero los padres también cumplen un papel, que es el de apoyar para que los chicos cumplan las tareas, y sobre todo resolver todas sus dudas. Esto no significa hacerles los deberes.

El aprendizaje consiste en un conjunto de materiales y herramientas que uno puede manejar y manipular

-Seymour Papert-

Los padres pueden ayudar mucho a sus hijos en los deberes, estableciendo que los deberes son una prioridad fundamental, y ayudándoles a desarrollar buenos hábitos de estudio.

Los deberes refuerzan los aprendizajes de clase:

  • Ayuda a crear hábito de estudio
  • Superación diaria
  • Autodisciplina
  • Reforzar la concentración
  • Cumplir pequeños retos cada día
  • Leer y seguir intrucciones de forma independiente
  • Distribuir y gestionar su tiempo
  • Desarrollar el sentido de responsabilidad
  • Aprenden una ética en el trabajo
  • Satisfacción por el trabajo realizado
  • Mejorar la memoria

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Por qué no debes hacerle los deberes a tu hijo

Hacer las tareas escolares por los niños es uno de los errores más comunes de los padres, al hacer los deberes con los hijos. Los padres que se implican en la educación de sus hijos comparten el momento de hacer los deberes juntos, pero involucrarse no significa hacer la tarea por ellos.

Se pueden dar sugerencias para orientar a nuestros hijos, pero nada más. Los niños que se acostumbran a que los padres les acaben haciendo los deberes se sentirán cada vez más inseguros, pensando que ellos solos no son capaces de hacer las cosas, cada vez preguntarán más dudas y les será más difícil hacerse cargo de sus tareas.

Los padres no deben hacer los deberes de sus hijos, ya que ellos no aprenderán nada si no piensan por si mismos, y si no les dejamos cometer errores.

Además es evidente que en el colegio la maestra se dará cuenta de que el trabajo realizado no ha sido hecho por el niño.

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Consejos para realizar los deberes con tus hijos

  • Entender que es un refuerzo para el aprendizaje
  • Es una ocasión para aprender a trabajar de manera autónoma.
  • No presionar al niño con los deberes
  • Potenciar su autoestima
  • Establece una rutina
  • Fijar un momento del día
  • Establecer un tiempo determinado, y no estar toda la tarde
  • Fomenta su autonomía
  • Acompañar al niño mientras realiza la tarea
  • Utilizar el refuerzo positivo
  • Ayuda a crear un hábito de estudio
  • Revisar los deberes hechos
  • Hablar de los deberes siempre como positivos

Los deberes y la neurociencia

El cerebro está diseñado para aprender, la rutina, la curiosidad y la novedad, son los grandes aliados del cerebro en su aprendizaje.

Los humanos aprendemos por imitación y por repetición. Los bebés de pocas semanas ya son capaces de imitar gestos, y cuando un bebé está aprendiendo una habilidad nueva, la repite una y otra vez hasta que lo consigue.

En la etapa escolar es necesario repetir, ejercitar lo aprendido para consolidar el aprendizaje. También el cerebro necesita reposo y tiempo, para analizar y procesar la información que recibe y consolidar los conceptos y habilidades nuevas.

Además el cerebro inmaduro, como el de nuestros hijos,  necesitan una guía que le ayude a analizar esta información. El cerebro está diseñado para aprender, pero para aprender bien necesita ayuda. Para ello el cerebro necesita organizar, secuenciar y repetir los procesos de aprendizaje. La mejor forma de aprender es la repetición de conceptos una y otra vez hasta conseguir consolidarlos.

El aprendizaje escolar debe estar dirigido a conseguir un desarrollo personal pleno, niños que de adultos sean generadores de nuevos conocimientos, enriqueciendo así a la sociedad a la que pertenecen.