3 peligros de consentir demasiado a tu hijo

Por Rocío Chacón Gómez. SerPadres.com

 

¿Constamente le compras a tu hijo todo lo que pide? ¿Le permites que haga lo que quiera?

“Máma, hoy no me voy a bañar”, “quiero ver televisión toda la tarde”, “me compras….”, esas son algunas de las peticiones o consentimientos que suelen cumplir los padres a sus hijos. Aparentemente parecen pequeños detalles con los que te evitas escuchar llanto, presenciar rabietas y hasta pasar vergüenzas frente a terceras personas.

Acceder a estas y otras solicitudes de tu hijo- aunque no parece- tiene más importancia en su desarrollo de lo que crees. Los especialista en psicología indican que “no frustrar a nuestros hijos es malcriarlos, propiciar a que sean unos consentidos”.

Una de ellas es la directora del Centro de Psicología Álava Reyes, quien no se explica cómo algunos pediatras le dicen a los padres que dejen a sus hijos comer y dormir todo lo que quieran, pues ella cree que es una manera educan hijos acostumbrados a tener a sus padres a sus “pies”, es decir, que si quieren algo, los papás corren a dárselo.

Peligros

1. Persona intolerante: “La frustración que siente tu hijo sobretodo de los dos a cuatro años por no obtener lo que quiere forma parte de su aprendizaje.”, indica Sergi Banús, psicólogo clínico infantil.

En tanto, el especialista te aconseja que si consientes a tu niño en todo lo que pide estarás formando una persona intolerante. En el futuro, él o ella no sabrán cómo esforzarse para lograr lo que quieren.

2. Adolescentes deprimidos: Según crezca el nivel de exigencia aumentará. Por ejemplo, de un simple juguete pasará al teléfono de última generación. Si él nota que no lo compras llegará a ser tan agresivo que no podrá manejar sus emociones. “Con esa actitud solo estarás criando adolescentes deprimidos”, dice Banús.

“Cuando se mima a un niño para evitar escuchar llanto, dolor y frustración, lo que se hace es condenarlo. Si los consentimos en todo no les estamos ayudando a crecer. Lo bueno en su desarrollo es que sean capaces de encontrar lo que quieren con sus propios recursos, que se esfuercen”, cree la terapeuta infantil Cristina García.

3. Ansiedad: El tenerlo todo, por ejemplo los juguetes no tiene tiempo para jugar con todos y lo que hace es perderse entre el montón. Según Alfonso Ladrón, psicólogo clínico infantil, en ciertos momentos debes crearle frustración a tu hijo para que pueda sobrevivir dentro de la sociedad.

¿Cómo reaccionar?

La psicóloga Susana de Cruylles indica que tu papá y tu mamá deben mostrarse de acuerdo ante la dedición que tomen. Nunca muestren inseguridad porque lo que provocan en tu niño es que no se vea forzado a cambiar su conducta e insistirá en convercer alguna de las partes.

Si tu hijo hace una rabieta debes:

1. No amenazarle, háblele con cariño.
2. No endurezcas tu cara manifestando enojo.
3. Mantén la serenidad.
4. Marca distancia física.
5. Dile que estás enfadada con su comportamiento pero, no con él.
6. Debes estar tranquila para que note que tienes sentimientos y que estás triste con su manera de actuar.

Cómo acabar con los miedos de tu pequeño

Escrito por Rebecca Felsenthal Stewart de Parents Magazine
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Nosotros tenemos unos libros en el cuarto de mi hijo Noah, de 2 años y medio, que él me pidió que los devolvieramos a la librería. Estos son todos aquellos que tengan un personaje que le da miedo, sea un animal, una bruja o un monstruo.

A los niños pequeños (toddler) les asusta todo aquello que perciban como un atentado contra su seguridad, como ruidos fuertes o los perros. Esta ansiedad, casi siempre se va cuando ganan más confianza en sí mismos e independencia. Pero otros son creados por su imaginación cuando llegan a los dos años. “Para tenerle miedo a un monstruo, tienes que evocar algo que realmente no está ahí”, dice la doctora Donna B. Pincus, directora del programa Child and Adolescent Fear and Anxiety Treatment Program de Universidad de Boston y autora del libro Growing Up Brave. Ayúdalo a combatir sus miedos de esta forma.

 

Truenos
Un ruido alto e impredecible puede resultar impresionante para un niño. Cuando le cambie la cara al escuchar el trueno, dile, “sonó como un gran estruendo, ¿verdad? A mí me hizo saltar”. Explícale que las tormentas son nomarles, que hay días soleados y otros de lluvia. Para prepararse para el próximo haz un “baile del trueno”, para que lo asocie con un juego, no con algo que le produzca ansiedad. Esto sugiere la psicóloga infantil Lawrence Cohen, autora del libro The Opposite of Worry. Cuando vuelva a ocurrir abrázalo y llévalo cerca de una ventana para que vea lo que está pasando.

 

Perros
Es normal que tu niño se asuste cuando vea al perro del vecino. El perro puede lamerlo o ladrarle. Déjale saber que con estos gestos, los perros están tratando de ser amistosos. Pregúntale al dueño si lo puede acariciar. Luego enséñale a tu pequeño a entablar confianza antes de que le toque la cabeza al animal. Deja que el perro te huela la mano primero y luego ve demostrándole a tu hijo cómo hacerlo. Se paciente.

 

Hora del baño
Muchos niños pequeños se asustan en la bañera o tina, porque tienen la preocupación de que se pueden ir junto con el agua por la tubería. Para evitar esto, llena la bañera con una o dos pulgadas de agua y déjalo jugar con algunos juguetes especialmente diseñados para el agua. Muéstrale que los juguestes no se van por la tubería. Algunos se asustan si les cae jabón en la cara, busca la manera de enjugarle el pelo y secarlo con la toalla rápidamente. Usa burbujas, juguetes o libros para a prueba de agua. “Cuando tu pequeño está haciendo algo creativo, se distrae de los miedos”, explica Cohen.

 

Disfraces enormes de personajes
Aunque pienses que tu niño se emocionará al ver a Mickey o a Minnie Mouse en persona, puede ser que le de miedo cuando los vea. La vestimenta puede intimidarlos, expecialmente porque sus brazos y partes del cuerpo puede lucir gigantes. “Las expresiones de estos muñecos no cambian, eso puede causar confusión o estrés en un niño”, dice la doctora Pincus. Si usted está usando el disfraz, quítese la máscara y explíquele es solo un traje. Si está en un lugar público salude a la persona que está usando el disfraz con una palpada en el aire y pregúntele a su niño si lo quiere saludar.

Criaturas nocturnas
No te sorprendas si no se quiere dormir, porque tiene miedo a quedarse solo en su cuarto que está oscuro. “Los fantasmas y los monstruos pueden parecer muy reales para ellos”, dice la psicóloga Cohen. Una luz de noche (night light) puede ser muy buena porque da luz al cuarto y lo hace un lugar más seguro. Asimismo, una sábana o un muñeco que le guste. Procura crearle una rutina antes de dormir; leer libros, cantar y abrazarlo lo audará a relajarse.

7 tips para evitar que tus hijos abusen de los videojuegos

 Por: Ser Padres

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Discutir con nuestros hijos para que dejen por un rato los videojuegos o dediquen tiempo a otras actividades se ha convertido en rutina diaria en muchas casas. No solo tienen muchas dificultades para controlar el tiempo que dedican a este hobby, sino que frecuentemente deriva en berrinches y pataletas. Y, en algunas ocasiones, nuestros hijos responden de manera agresiva.

Palo Alto Medical Foundation ha recopilado una serie de datos preocupantes, como por ejemplo, que los jóvenes dedican cerca de 7 horas y media a entretenimiento audiovisual (TV, ordenador, videojuegos…); o que existe una relación entre jugar a videojuegos y el desarrollo de comportamientos violentos. Asimismo, CNN México se hizo eco de un estudio publicado por Pediatrics, que afirma que los niños que dedican más de 2 horas diarias a la PlayStation y demás tienen 67% más de posibilidades de desarrollar problemas de atención.

A continuación, te damos 7 estrategias para que puedas limitar el tiempo que tus hijos dedican a los videojuegos:

  1. Déjale jugar durante una semana y anota las horas que dedica. Al final de la semana siéntate con él, y hazle saber de manera sencilla y directa las horas que ha perdido, y que podría haber dedidaco a otra actividad.
  2. Establece un horario y reglas. Repítelas siempre antes de que empiece a jugar. Por ejemplo, pacta que pueda jugar 30 minutos cada día, siempre y cuando haya terminado los deberes.
  3. Hacer que entiendan las expectativas. Si no cumple lo establecido, dale una advertencia y explique qué le sucederá si continúa actuando así. Por ejemplo, si se niega a apagar la PlayStation, dile: “Si no está apagada en 30 segundos, perderás el privilegio de jugar mañana”.
  4. Propón alternativas. Lleva a tu hijo y sus amigos a realizar actividades al aire libre. Es una opción que le hará la competencia a pasar la tarde en casa frente al ordenador y estimulará sus habilidades socialización, que disminuyen con el uso abusivo de la consola.
  5. Dile a tu hijo que te enseñe un videojuego y juega con él. De esta manera, conocerás más sobre la actitud que tiene cuando juega: si es tranquilo, si es competitivo, si es agresivo, si se lo toma realmente en serio… Así podrás detectar a tiempo si tu pequeño tiene un problema serio, como no poder distinguir entre realidad y ficción. Por otro lado, tu hijo escuchará más lo que tengas que decir acerca de la Xbox.
  6. Quítale su videojuego más preciado. Averigüe cuál es su videojuego favorito (probablemente Minecraft) y dile que si juega más de lo acordado, se lo vas a quitar. Deberás indicar por cuánto tiempo se lo quitarás, sea por unos minutos o una hora. Esto puede funcionar bien con niños pequeños.
  7. Presta atención a la clasificación del juego y a la descripción de contenidos. No compres ni permitas que tu hijo se entretenga con un juego clasificado para niños más mayores o cuyo contenido haya sido categorizado como violento.

Finalmente, siempre elogie el buen comportamiento para animarlo a que lo repita.

Por qué no debes hacerle los deberes a tu hijo

Por: eresmama

Realizar las tareas escolares de los hijos ni aumenta su capacidad de trabajo ni su disciplina, además les impide aprender algo nuevo. Te explicamos por qué no debes hacer los deberes a tu hijo. No te lo pierdas.

Los deberes forman parte del aprendizaje

Hacer los deberes es una labor y una responsabilidad de los hijos. Pero los padres también cumplen un papel, que es el de apoyar para que los chicos cumplan las tareas, y sobre todo resolver todas sus dudas. Esto no significa hacerles los deberes.

El aprendizaje consiste en un conjunto de materiales y herramientas que uno puede manejar y manipular

-Seymour Papert-

Los padres pueden ayudar mucho a sus hijos en los deberes, estableciendo que los deberes son una prioridad fundamental, y ayudándoles a desarrollar buenos hábitos de estudio.

Los deberes refuerzan los aprendizajes de clase:

  • Ayuda a crear hábito de estudio
  • Superación diaria
  • Autodisciplina
  • Reforzar la concentración
  • Cumplir pequeños retos cada día
  • Leer y seguir intrucciones de forma independiente
  • Distribuir y gestionar su tiempo
  • Desarrollar el sentido de responsabilidad
  • Aprenden una ética en el trabajo
  • Satisfacción por el trabajo realizado
  • Mejorar la memoria

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Por qué no debes hacerle los deberes a tu hijo

Hacer las tareas escolares por los niños es uno de los errores más comunes de los padres, al hacer los deberes con los hijos. Los padres que se implican en la educación de sus hijos comparten el momento de hacer los deberes juntos, pero involucrarse no significa hacer la tarea por ellos.

Se pueden dar sugerencias para orientar a nuestros hijos, pero nada más. Los niños que se acostumbran a que los padres les acaben haciendo los deberes se sentirán cada vez más inseguros, pensando que ellos solos no son capaces de hacer las cosas, cada vez preguntarán más dudas y les será más difícil hacerse cargo de sus tareas.

Los padres no deben hacer los deberes de sus hijos, ya que ellos no aprenderán nada si no piensan por si mismos, y si no les dejamos cometer errores.

Además es evidente que en el colegio la maestra se dará cuenta de que el trabajo realizado no ha sido hecho por el niño.

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Consejos para realizar los deberes con tus hijos

  • Entender que es un refuerzo para el aprendizaje
  • Es una ocasión para aprender a trabajar de manera autónoma.
  • No presionar al niño con los deberes
  • Potenciar su autoestima
  • Establece una rutina
  • Fijar un momento del día
  • Establecer un tiempo determinado, y no estar toda la tarde
  • Fomenta su autonomía
  • Acompañar al niño mientras realiza la tarea
  • Utilizar el refuerzo positivo
  • Ayuda a crear un hábito de estudio
  • Revisar los deberes hechos
  • Hablar de los deberes siempre como positivos

Los deberes y la neurociencia

El cerebro está diseñado para aprender, la rutina, la curiosidad y la novedad, son los grandes aliados del cerebro en su aprendizaje.

Los humanos aprendemos por imitación y por repetición. Los bebés de pocas semanas ya son capaces de imitar gestos, y cuando un bebé está aprendiendo una habilidad nueva, la repite una y otra vez hasta que lo consigue.

En la etapa escolar es necesario repetir, ejercitar lo aprendido para consolidar el aprendizaje. También el cerebro necesita reposo y tiempo, para analizar y procesar la información que recibe y consolidar los conceptos y habilidades nuevas.

Además el cerebro inmaduro, como el de nuestros hijos,  necesitan una guía que le ayude a analizar esta información. El cerebro está diseñado para aprender, pero para aprender bien necesita ayuda. Para ello el cerebro necesita organizar, secuenciar y repetir los procesos de aprendizaje. La mejor forma de aprender es la repetición de conceptos una y otra vez hasta conseguir consolidarlos.

El aprendizaje escolar debe estar dirigido a conseguir un desarrollo personal pleno, niños que de adultos sean generadores de nuevos conocimientos, enriqueciendo así a la sociedad a la que pertenecen.

El secreto para criar a una niña feliz y segura de sí misma

 

Por Kristyn Kusek Lewis, de serpadres

Por desgracia, todos esos grandes logros acarrean una desventaja. “Es verdad que a las niñas les va excelente en teoría, pero cuando miramos lo que llamamos el ‘currículo interno’, no vemos la misma historia de éxito”, relata Simone Marean, cofundadora y directora ejecutiva de Girls Leadership, una organización nacional sin fines de lucro que brinda servicio a niñas desde el preescolar hasta 12º grado, y también a sus familias y educadores. Si bien los niveles de logros académicos de las niñas se han elevado al punto en que ahora superan a los niños en forma sistemática, también han aumentado sus índices de estrés, ansiedad y depresión. Un estudio de la Administración de Servicios para Abuso de Sustancias y Salud Mental descubrió que las niñas tienen tres veces más episodios depresivos que los varones, y la proporción de niñas que informaron sentirse deprimidas casi se triplicó en apenas un año. En otras palabras, las niñas están haciendo todo lo posible para desarrollarse al máximo, pero no lo disfrutan. Y esta “brecha de bienestar” debería ser el foco de padres y maestros, apunta Marean. Al igual que tú, yo quiero que mis hijas tengan oportunidades ilimitadas. Pero, más que nada, deseo que sean felices… y una gran parte de ello significa asegurarse que estén preparadas para cualquier desafío que deban enfrentar algún día. Con ese espíritu, hablé con algunos de los principales ejecutores de cambios de nuestro país, personas que procuran asegurarse de que las niñas ingresen a la edad adulta sintiéndose bien con ellas mismas. Quería descubrir qué pueden hacer los padres para ayudar a sus hijas a desarrollarse. Y ahora comparto lo que aprendí.

Antes que nada, conoce cuál es tu impacto

Funny family! Mother and her child daughter girl with a paper accessories. Beauty funny girl holding paper glasses on stick. Beautiful young woman holding paper glasses on stick.Puede ser fácil olvidar que los padres, en particular las madres, son una influencia poderosa. Incluso los adolescentes, a quienes suponemos fácilmente dominados por la presión de los pares, reconocen que su mamá es quien más importa: según una encuesta realizada por Keds and Girls Leadership sobre casi 1,100 niñas de entre 13 y 18 años, el 63 por ciento de las niñas que informan que tienen un modelo a seguir dicen que es su mamá, y un 48 por ciento recurre a su madre en busca de apoyo cuando tiene un problema. Solo un 15 por ciento acude primero a sus amigos para pedir consejos. Las más pequeñas dependen aún más de su mamá: “Las niñas de primaria pueden relacionarse con sus amigas durante el día, pero su mamá es el refugio seguro”, declara Robyn Silverman, Ph.D., experta en crianza del condado de Morris, Nueva Jersey, quien presenta talleres sobre cómo criar hijos seguros de sí mismos. Es muy probable que seas todo para tu hija, incluso su principal modelo a imitar. En muchos informes, se ha descubierto que la forma en que actúa una madre frente a su hija influye en gran medida en la conducta de la niña, y hay formas de modelar una imagen saludable de una misma que beneficie a ambas. Lo primero es observar lo que decimos, especialmente las habladurías.

“La intimidación no se acaba después de la infancia”, indica Stacey Radin, Psy.D., coautora de Brave Girls y Directora Ejecutiva y fundadora de Unleashed, una organización sin fines de lucro para niñas adolescentes de la ciudad de Nueva York.

“Las llamadas ‘chicas malas’ crecen, y la forma en que tú trates a otras personas o hables de ellas es un buen indicador de cómo lo hará tu hija”. Y no solo se trata de lo que dices, sino de cómo lo dices. “Las mujeres muchas veces hablamos en forma de preguntas o comenzamos con una advertencia como: ‘No estoy segura de que sea correcto, pero…’”, señala Rachel Thomas, presidente de LeanIn.org, la organización que creó la campaña Ban Bossy con las Niñas Exploradoras para fomentar el liderazgo. “Habla con convicción y alienta a tu hija a hacer lo mismo. Mi hija de 8 años balbucea como un bebé cuando no está segura de algo, y yo le recuerdo que tiene cosas importantes para decir pero que las personas tal vez no la tomen en serio si usa ese tono. Incluso en LeanIn.org nos desafiamos a cuestionarnos cuando hablamos”. Lo que haces sin decirlo también importa, en particular lo que se relaciona con la imagen corporal, ya que las investigaciones demuestran que la forma en que la madre considera su propia apariencia determina, en gran medida, cómo se siente la hija sobre la suya. En un estudio reciente de Dove a 2,000 mamás en el Reino Unido, se informó que niñas pequeñas, de incluso 7 años, imitaban conductas maternas como meter el estómago o describirse como gordas.

Hay una forma de revertirlo: comienza a moverte. Cuando tu hija te ve salir a correr, bailan juntas en la sala o la ayudas a trepar un muro para escalar en el patio de juegos, le estás enseñando a amar su cuerpo. Por último, así como mamá es importante, no se puede desmerecer la significación de papá o de una figura paterna. La Dra. Meg Meeker, autora de Strong Fathers, Strong Daughters, dice que las niñas siguen el ejemplo de los hombres en sus vidas desde que son pequeñas, y la atención que reciben (o no) influye en todo, desde buscar la aprobación de los varones hasta encontrar su orientación profesional. “En mi experiencia, los niños por lo general creen que el amor de mamá no es negociable y lo dan por sentado”, asegura la Dra. Meeker. “Pero, por alguna razón, el amor de papá no es igual, aun cuando se trate de un papá excelente, y por eso es fundamental que él comunique a su hija que la ama”. Los papás deberían elogiar el carácter de sus hijas en lugar de hacerles cumplidos únicamente por su aspecto. Dice la Dra. Meeker: “Cuando mencionas lo paciente que es con un hermano menor, por ejemplo, eso demuestra que ves quién es ella”. Es esencial que tengan tiempo los dos solos: “Muchos papás, y en particular los que están solos o divorciados, creen que una salida con su hija tiene que ser sensacional. Pero hacer juntos las compras de comestibles, lavar el auto u otras tareas domésticas le demuestran que valoras su compañía en el contexto de tu vida”.

 Ayúdala a sentirse única

A girl strikes a confident pose.Muy bien: prepárate. Entre la escuela primaria y la secundaria, la autoestima de una niña baja 3.5 veces más que la de un niño, según descubrió la Asociación Estadounidense de Mujeres Universitarias, una organización nacional dedicada a mejorar las vidas de las mujeres y sus familias mediante apoyo, educación, filantropía e investigación. ¿Cuál es el antídoto? Estimula la individualidad de tu pequeña hija y sentarás bases que serán su andamiaje emocional mientras ingresa a los años de la preadolescencia y adolescencia, que son más complicados. “Es en la adolescencia cuando las niñas comienzan a entender de verdad su identidad como separada de la de sus padres, y entonces ensayarán distintos tipos, como el ‘payaso de la clase’ o la ‘renegada’”, explica la Dra. Radin. “Pero si ya tienen un fuerte sentido de sí mismas, les será mucho más fácil atravesar la adolescencia”.

Pon en juego múltiples recursos cuando alientes a tu hija a descubrir sus pasiones. Durante una visita a la biblioteca, no la empujes hacia Pinkalicious. Aun cuando tu hija sea muy femenina, ¿quién dice que no le encantaría también un atlas mundial? En lugar de inscribirla en clases de gimnasia porque lo hacen todas, preséntale una variedad de opciones y espera a ver qué elige. Cuando demuestre interés por algo, dale muchas oportunidades para explorarlo. Es clave ayudarla a pulir sus intereses cuando sean diferentes de los del resto de la familia. Según la Dra. Silverman, “Algunas niñas tienen talentos obvios, pero otras necesitan ayuda para destacarse (por ejemplo, esa que nació en una familia de atletas pero que no es tan coordinada)”. “Una vez trabajé con una mamá que jugaba al fútbol. A su hija no le interesaba este deporte pero le encantaba nadar, y se destacó cuando la mamá la anotó en el equipo de natación. Parece obvio, pero puede ser difícil para las mamás cuando no son las mentoras. En lugar de eso, ten en cuenta que a veces serás el puente que conecta a tu hija con los que saben”.

Elogia su imperfección

Te sorprendería saber que una de las mejores formas de fortalecer la confianza de tu hija es dejar que se equivoque. La teoría es que se prepara a las niñas en forma involuntaria para que se vuelvan perfeccionistas cuando se las elogia por su conducta de “buena niña”, por lo que aprenden rápidamente que cometer errores significa “no ser lo suficientemente buena”. Esto se vuelve problemático porque los investigadores han descubierto que es el propio proceso de asumir riesgos y equivocarse lo que genera seguridad, según explica Katty Kay, presentadora principal del programa World News America de la BBC y coautora de The Confidence Code. “Tendemos a facilitar las vidas de nuestros hijos resolviendo cosas por ellos, porque estamos desesperados para que tengan éxito. Pero cuando una le dice a una hija que puede lograr ‘cualquier cosa’, ella no tiene evidencia que apoye esto porque no ha tenido que esforzarse para lograr nada”, advierte Kay. Muéstrale a tu hija que los errores son una parte normal de la vida. Relata (¡con frecuencia!) tus propios tropiezos, aun cuando se trate de algo menor, como dejar caer el teléfono, y dale oportunidades de cometer pequeños errores. Kay las llama tareas como “freír un huevo”: “Haz una lista de las pequeñas cosas que puedas enseñarle a hacer por su cuenta, como freír un huevo. El proceso de aprender mediante prueba y error desarrollará su confianza”. O intenten algo nuevo juntas: experimentar con un pastel diferente, tomar una clase de artes marciales… algo en lo que puedan “hacer lío” juntas solo por diversión.

 Incúlcale confianza social

happy sweet little school girl carrying schoolbag backpack and books smiling in education and back to school concept isolated on white backgroundEn este preciso momento, lo más destacado en la vida social de tu hija es ser la primera de la fila, pero las situaciones sociales difíciles comienzan antes de lo que crees. Una investigación de la Universidad Behrend, en Penn State Erie, demuestra que, en promedio, la mitad de los niños y adolescentes, entre los cuales hay una desproporcionada cantidad de niñas, experimentan “agresión relacional” (es decir, cuando en forma intencional algunos niños excluyen a otro o coaccionan a otros niños para dejar a alguien fuera) al menos una vez al mes desde 5º a 12º grado. Hay algo aún más inquietante: en un estudio de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo, se demostró que la conducta comienza en pequeños de 2 años y medio. “El conflicto es inevitable en la vida de un niño”, analiza Rosalind Wiseman, autora del libro Queen Bees and Wannabes, un éxito en ventas. “Y por esa misma razón, necesitas enseñarle a tu hija cómo manejarlo”. La primera forma de hacerlo es mostrarle que está bien expresar una gama completa de emociones. Señala Marean: “Como las niñas a menudo demuestran mucha emoción, creemos en forma errónea que son emocionalmente inteligentes”. “Pero las niñas aprenden a muy temprana edad a cuidar primero de las emociones de los otros. Creen que se espera que estén siempre felices y entusiasmadas, y minimizan los llamados ‘malos sentimientos’, como celos, ira o inseguridad”.

La senadora estadounidense Kirsten Gillibrand (demócrata, Nueva York) se explaya sobre esto. “Las emociones son una herramienta de un poder increíble, y necesitamos enseñar a las mamás y a las niñas que cuando se sienten enfadadas o molestas, es una señal de que algo es importante para ellas, y deberían expresarlo”, declara la senadora, quien atribuye a su abuela y a su madre haberle enseñado a hacer que se oiga su voz. En primer lugar, lleva el enojo a un plano normal, contándole a tu hija cosas que te hayan molestado, en una versión apta para su edad. Marean recomienda buscar oportunidades de construir el lenguaje emocional de las más pequeñas: “Cuando lee un libro o juega con las muñecas o animales de peluche, pregúntale ‘¿Por qué X se siente así?’ o ‘¿Crees que X necesita un abrazo?’”Cuando tu hija se enfrente a problemas sociales (por ejemplo, no la invitan a una fiesta de cumpleaños), no lo ignores ni insistas en que no es importante. Eso solo le indica que sus sentimientos no son válidos. Lo mismo se aplica para los varones: “Me molesta cuando los padres le dicen a su hija que un niño la trata mal porque gusta de ella”, confiesa Wiseman. “Establece un precedente sumamente dañino, ya que enseña a la niña que ser maltratada significa que le agrada a la otra persona, y que por lo tanto debería aceptar esa conducta”. En lugar de eso, hablen del tema. Considera hacer que tu hija participe en un grupo, ya sea un equipo deportivo, las niñas exploradoras o amigos que se reúnen para una clase semanal de arte. La Dra. Radin destaca que es probable que especialmente las niñas expresen independencia y orgullo cuando trabajan con otros niños en un objetivo común, aun cuando sea tan simple como armar un collage.

Los deportes en equipo pueden ser particularmente beneficiosos para las niñas, porque ganar y perder enseña resiliencia. De hecho, en una encuesta en línea a 400 ejecutivas de todo el mundo, el 94 por ciento había participado en deportes y el 74 por ciento manifestó que habían influido en su potencial profesional. Por último, aunque pueda sonar trillado, en todos los desafíos que puede enfrentar una niña y todo el esfuerzo que pones en ayudarla a hallar su camino, no hay nada más básico ni poderoso que tu amor incondicional. Afirma la Dra. Meeker: “Más que nada, los niños necesitan saber las respuestas a tres preguntas:

¿Qué opinas de mí? ¿Me entiendes? ¿Cuáles son tus esperanzas para mí?”. Responde a tu hija esas preguntas y su futuro será más brillante que nunca.